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7 marzo 2017

“Públic Present 24 Horas”, la perfomance de un día entero a la intemperie que apeló a la reapropiación de los espacios públicos

En el marco del Hito de Celebración de los 10 años del Festival Cielos del Infinito, realizado durante enero de 2017,  la creadora Ada Vilaró llegó a nuestra región para presentar su obra “Público Presente 24 horas”, una de las dos acciones que conmemoraron un nuevo año de festival en la Patagonia, cuya décima versión ya tiene fecha confirmada para llevarse a cabo entre el próximo 5 y 15 de octubre de 2017. Este evento cuenta con el apoyo del Programa Iberescena. 

La primera de las intervenciones de este hito, “Público Presente 24 horas” traducida desde su original catalán, es un proyecto que nace en 2013 en el marco del festival Espacio Poblenou en el barrio barcelonés del mismo nombre. En esta ocasión, y por primera vez en el continente, la performance tomó lugar en la Plaza de Armas de Punta Arenas, espacio donde la artista permaneció por 24 horas en absoluto silencio y despojada de sus bienes, situación que la sometió a la necesidad de pedir ayuda, y por supuesto, a la voluntad de quienes transitaron por el lugar durante su estadía.

Con el objetivo de abrir el debate en torno a la reapropiación de los espacios públicos y visibilizar a los sectores que han quedado socialmente al margen de la vida pública, Ada, en conjunto con su acompañante Paloma Orts, trabajaron por una semana junto a diferentes colectivos de la región, los cuales fueron partícipes de la acción en particular y marcaron la tónica de lo que fue la primera década del festival en la Patagonia.

¿Cómo nace esta performance y cuál fue la inquietud que las motivó a instalarse por un día entero a la intemperie en uno de los poblados más australes del mundo?

Es una serie de cosas. Nace del espacio público y del espacio privado. Hay bastantes líneas que hacen de esto un nacimiento. De repente, yo como artista también quería trabajar de otra manera y quería trabajar más en el espacio público, pero que las comunidades fuesen las protagonistas de esto. A partir de eso, nace la idea de situarse 24 horas y crear un compromiso no solo con el espacio sino también con la propuesta. Por eso entra el factor del silencio, para abrir un espacio donde el diálogo sea de otro lugar y no desde el intelecto. Por eso escogemos este compromiso del silencio para ir con el otro a otro lugar. Así dejamos que durante un día vaya pasando todo lo que tiene que pasar, en el fondo. Por otro lado, es una apuesta de volver a dar tiempo a las cosas, de que las relaciones tomen un tiempo y volver a defender ese concepto del tiempo lento de las cosas. De todas esas inquietudes que yo tenía ese momento y estaba buscando, empecé a trabajar haciendo unas asambleas, invité a distinta gente y les conté a la gente del festival que dirijo dónde me encontraba en ese momento, artísticamente, y en Escena Poblenou planteé que el espacio público fuese el protagonista con distintas comunidades. Ahí, si bien aún no estaba formulado lo de las 24 horas, salió la propuesta algo pasajera y durante las vacaciones, pensando, dije: sí, hay que hacerlo. Y allí precisamente llegó Paloma, que era alumna de una amiga en una asignatura de performance y acabamos de armar la pieza en un contexto en Poblenou donde además había un conflicto con el espacio público y un malestar en el barrio. A partir de allí se fueron sumando otras cosas, como el tema de las pizarras y el resto de los elementos.

Por seguro han encontrado patrones. ¿Qué se repite, qué cambia y qué factores inciden en que las reacciones o respuestas de las personas, a su parecer?

Respecto de los colectivos, por un lado, resulta muy diferente cuando vas el primer día que solo has contactado con la persona que dirige esa comunidad y solo ella ha establecido vínculos y aceptado esto, pero no la comunidad en sí. Pero cuando comenzamos a accionar con ellos, en el principio nadie tiene bien claro qué va a pasar porque han escuchado distintas cosas. Mucha gente está reacia, mucha gente no sabe por qué está allí ni quiénes somos nosotras ni nada. De ese punto, al día de la acción hay un abismo enorme pero que es precioso, porque la gente está como perdida y un poco desconectados y pasan a una unión tremenda entre todos y cobran una seguridad enorme en escena, porque en escena todo el mundo cambia. Es como si hubiese llegado la hora de la verdad y todo el mundo está muy dentro del papel, se lo creen un montón, súper orgullosos y acaban de una manera radiante de felicidad. Siempre, volver a eso, mirar hacia atrás y ver cómo desde un primer mundo en el que no existía ningún vínculo entre nosotros, ni siquiera dentro del colectivo quizás, normalmente lo que acaba creándose es hasta una comunidad interna, partiendo del hecho de que por lo general están disgregados entre ellos, no se conocen entre comunidades. Y hay un empoderamiento del propio cuerpo que es súper bonito y se repite en la mayoría de las comunidades, lo que significa que se logra el objetivo.

Luego, sobre quién está dentro las 24 horas, lo que se repite y siempre sorprende es que la presencia y el silencio, en el compromiso de estar ahí un tiempo, lleva a establecer una relación muy especial con las personas. Pasa algo más allá de la razón, hay una conexión de verdad. Y ese momento en el que pasa con mucha gente es muy fuerte. De mucha complicidad y de corazón. Eso va sumando y sumando y durante las 24 horas siempre ha pasado que viene gente emocionada, con los ojos a punto de llorar. He recibido abrazos y eso me deja muy sorprendida, es algo muy bonito. Supongo que es un poco el hecho de que estás ahí por la otra persona, ¿no? Y pasa que a eso no estamos tan acostumbrados, y aunque sea un minuto, allí pasa algo. Hay una magia ahí y hay gente que se va tocada, le ha pasado algo. Gente sola que va a comprar y ha decidido quedarse ahí. Otra cosa que también pasa es que la gente vuelve a leer la pizarra que ha dejado escrita y lleva a gente y la enseña, tanto a gente desconocida como a gente nueva, al día siguiente con tus amigos o algo. Me sorprende la importancia que puede tener para la persona que ha formado parte de este mosaico de opinión pública, y que se construya esto que es como la lectura de la opinión pública.

 

Parte del trabajo consiste en construir lazos con colectivos u organizaciones locales y hacerlos parte de la performance en diferentes momentos. ¿De qué manera se combinan, en el trabajo de taller, los instrumentos artísticos con el mensaje a transmitir?

Siempre han estado claros solo los tres conceptos en base a lo que trabajamos y al parecer esa es la esencia que se mantiene en el trabajo de taller: la presencia, el silencio y la dignidad o el empoderamiento de uno tal como es, a través del cuerpo. La es crear, entonces, a través de arte, un espacio mediante el silencio donde tú puedas ser auténticamente. Donde dé igual si vas cojo o en silla de ruedas o tienes un coche muy grande. En la sociedad se crea esta discriminación y coloca a las personas al margen y es por eso que trabajamos con colectivos que estén al margen producto de algún asunto social o político-activista. Lo que puede unir esas causas con el arte es ese silencio y la presencia en dignidad. Desde allí, con quien se mira, se establecerá un diálogo distinto. Ante eso, siempre hay una destilación en esta pieza y de hacer lo menos posible, de tener la menor cantidad de elementos posibles. De que no sea ni una pieza de teatro, ni una exposición. Lo que tiene esto es una esencia muy desnuda, que coge miedo y te dan ganas de buscar algo de dónde agarrarse, pero tienes el silencio que es tu verdad y con eso está. Eres tú y no tienes un guión, no tienes un personaje, no tienes una historia o narrativa. Hay mucha incertidumbre, pero uno se termina convenciendo, cada vez luego de la pieza, de que se trabaja con la verdad del momento. Si no fuesen 24 horas no pasarían todas estas cosas ni se produciría tan comprometidamente este encuentro con el activismo. Cuando se trabaja con la identidad de cada comunidad aparecen las necesidades de cada una, que son diferentes, y la idea de la visibilización se logra a través de todos estos elementos en conjunto.

 

Al igual que el teatro callejero, ustedes usan la calle como su escenario y es un formato que se emplea cada vez más a menudo. A través del trabajo que ustedes han llevado, ¿cómo creen que se debiese avanzar en la reapropiación de los espacios públicos?

Hay dos aspectos por los que la calle son nuestro territorio. Una es la libertad y, la otra, el nomadismo. En la calle, tú decides el tiempo que te quedas. 5 minutos, 10 minutos, una hora, pero si te quedas es porque te pasa algo. Existe esa libertad de que nadie va a juzgarte por si vas a salir, pagaste una entrada o nada. Cada uno escoge, desde dónde te ubicas hasta lo que haces y qué no haces. Además la calle se ubica en la tierra, que es de dónde venimos y es un origen del cual hemos sido despojados. De más está hablar sobre cómo el espacio público se ha convertido en un espacio de mero tránsito, de consumo y al fin y al cabo en un espacio comercial, capitalista. Hay mucho de transgresor en situarse 24 horas en la calle porque nadie espera eso. Antes la gente se reunía con sus vecinos en las calles y lo hemos perdido porque el espacio ha sido invadido.

Ahora, desde el arte, se tiene que optar en primer lugar siempre por la performance de calle, mucho más que la de sala. La esencia de lo que es el performance art nace en la calle. Al día de hoy hay una gran institucionalización de esta materia y la base de la performance es acercar el arte a todos y a todas, y la manera de acercarlo no es a través de una sala cerrada. La calle no distingue del más rico del más pobre. No distingue de nadie. Es un espacio abierto en el cual, de momento al menos no está prohibido circular. Hay opción de aproximación a todos los públicos y es importante que todos ellos tengan no sólo acceso, sino que además formen parte del arte. La gran diferencia entre la performance y el teatro es que está abierto a la modificación de la pieza y, por concepto, se abre a la improvisación. La cosa es así: si hay alguien que demanda algo, tu no puedes obviar. Debes reaccionar de alguna manera, ya sea mirándolo o traduciendo en un gesto, pero hay que escuchar a las personas, no silenciarlas.

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Red Periferias - Red de festivales regionales de artes escénicas de Iberoamérica

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